Luego de la separación de Los Prisioneros a principios de los 90, cada uno de los ex integrantes siguió su camino por separado. Jorge González sacó 3 discos como solista, también hizo un proyecto de música electrónica llamado Gonzalo Martínez y sus congas pensantes, vivió un tiempo fuera de Chile y tuvo una seria batalla contra las drogas. Claudio Narea formó un grupo llamado Profetas y Frenéticos con el que sacó 2 discos y posteriormente sacó un disco como solista, también estuvo trabajando con las escuelas de rock y tuvo un programa en la radio Rock & Pop llamado “Se remata el siglo”. Miguel Tapia formó un grupo de música electrónica llamado Jardín Secreto con el cual saco 2 discos. En fin, las carreras en solitario de cada ex prisionero durante la década de los noventa pasaron sin pena ni gloria.
Después de su separación, con Los Prisioneros ocurrió algo parecido a lo que ocurrió con Héroes del Silencio y otros grupos del primer mundo: Que a pesar de estar separados se siguieron editando discos inéditos de la banda. En 1996 salió a la venta el disco “Ni por la razón ni por la fuerza” un disco doble que rescataba una serie de grabaciones que nunca habían salido a la luz en los discos anteriores. En el año 2000 salió a la venta el disco “El casete pirata” el cual recogía una serie de grabaciones en vivo de conciertos de los años 80 y principios de los 90.
Aun estando separados, Los Prisioneros se habían logrado mantener en el inconsciente colectivo de toda una generación, quienes seguían comprando sus discos y guardaban la esperanza de que el día menos pensado se volverían a juntar.
Pues bien, como dicen la vida siempre da una nueva oportunidad o una nueva revancha para poder redimirse, y con Los Prisioneros no podía ser la excepción. El 5 de Septiembre de 2001 sonó en las emisoras chilenas la canción “Las sierras eléctricas” la cual había sido producto de una sesión de grabación de Los Prisioneros ocurrida luego de años sin juntarse. Luego el 9 de octubre de 2001 pasó lo que nadie hubiera creído: Jorge, Claudio y Miguel dieron una conferencia de prensa en La Feria del Disco, anunciando que volverían a juntarse para dar un concierto multitudinario el 1° de Diciembre de 2001 en el Estadio Nacional de Chile. Como dijo Jorge González en ese concierto: “hubo que esperar que pasara toda la década de los 90 para que Los Prisioneros se volvieran a juntar”. En cuestión de 2 semanas se habían agotado las primeras 70 mil localidades, por lo que dispusieron a programar un segundo concierto, el cual paradójicamente fue programado para el 30 de Noviembre, ya que el 2 de Diciembre iba a estar ocupado el estadio. Total que el segundo concierto terminó siendo el primero. Pero al final el orden de los conciertos no alteró el producto y pasó a ser secundario, ya que lo importante era que 140,000 almas iban a ser testigos del regreso a lo grande de Los Prisioneros.
En octubre de 2001, Jorge, Claudio y Miguel fueron invitados especiales en el programa de TVN “De pe a pa”, conducido por Pedro Carcuro. En dicho programa demostraron que seguían siendo los mismos deslenguados de siempre, haciéndole pasar apuros al presentador, ya que soltaron sendas criticas contra el gobierno de Estados Unidos y contra varios políticos de derecha de Chile.
El 30 de Noviembre y el 1° de Diciembre de 2001 pasaron a la historia por ser las fechas en que Los Prisioneros volvieron a tocar juntos en 2 conciertos masivos en el Estadio nacional de Chile, el cual lucía lleno de esquina a esquina. En dichos conciertos quedó demostrado que las canciones y el discurso de Los Prisioneros seguían estando vigentes, ya que los problemas y las necesidades de Latinoamérica seguían siendo las mismas de hace 20 años: la pobreza, desempleo, amenaza de guerra, discriminación, comercialización de los valores y la estupidéz. Como en los viejos tiempos González lanzaba sus criticas incendiarias y sus comentarios irónicos desde el escenario metiendo algún discurso a media canción o cambiando parte de la letra. Estos conciertos quedaron registrados en el doble CD “Estadio Nacional” y el doble DVD “Lo estamos pasando muy bien”. Ambos editados en el 2002.
Durante todo el 2002 realizaron una gira por todo Chile e hicieron algunos conciertos en Suramérica, Estados Unidos y por primera y única vez en España, la magia de los viejos tiempos había regresado, realmente lo estaban pasando muy bien.
En Noviembre de 2002 tocaron en la Teleton de Chile, cuyo animador era Don Francisco. En esa ocasión Los Prisioneros subieron al escenario con cara de que sabían que iban a hacer alguna putada, y no fue para menos. Al nomás salir al escenario Jorge González dijo en un tono bastante irónico:
“Qué lindo que se pueda trasformar una cosa en otra. Que del ego gigante, de todas las ganas de figurar que tenemos los artistas, podamos trasformarlo en ayuda para los niños. Que de toda la avaricia y el sentido del negocio que tienen las empresas que pueden subir los precios, pagar menos impuestos y hacerse propaganda y con lo que la gente consume, entre comillas ayudar, se pueda ayudar realmente a los niños”, “Queremos dedicar a toda la gente que ha figurado hoy día, a nosotros mismos, al gran Don Francisco, esta canción y lo que necesitamos juntar nosotros se llama... ¡'Quieren dinero'!”.
Dichas palabras fueron grandemente celebradas por el público que había colmado el Estadio Nacional, ante los rostros pálidos e incrédulos de los animadores que estaban a la orilla del escenario.
En el 2003 fueron invitados como uno de los grupos estelares al festival de Viña del Mar. Ese concierto había generado muchas expectativas, debido a que semanas antes, en una visita a Perú, González acusó a su país de prepararse para ir a la guerra con Perú y Bolivia, a lo que agregó la frase: “A veces me avergüenzo de ser chileno” . Debido a esos dichos de González en Perú, se desató una polémica sobre si el publico de viña los iba a abuchear o si los iba a ovacionar.
Esa noche Los Prisioneros dieron el concierto más irreverente y polémico de su historia, ya que no dejaron títere con cabeza arremetiendo contra los curas, el Canal 13 (que transmitía el evento), la prensa, George W. Bush y los nacionalistas de Chile. Logrando que los 13,000 espectadores terminaran ovacionando al trío.
De entrada los 3 subieron al escenario con cara de pocos amigos, provocando al monstruo (publico) con la frase: “¿A ver esas pifias (silbatinas)?". "¡Queremos pifias!". El "monstruo" reaccionó apabullado ante tanto atrevimiento: Jamás nadie lo había provocado así y salía vivo.
Iniciaron el concierto con la canción "Sexo" y González comenzó a cambiar la letra y a atacar al canal 13 de la Universidad Católica, que emitía el evento, diciendo al aire las siguientes frases Gonzalianas:
"El curita con el sermón
en el canal de televisión
luego la propaganda del celular
con la mina con el poto al aire.
El curita con la censura
en cierto canal de televisión
luego la mina con las tetas operadas
haciendo una propaganda de cerveza.
Y el señor que no puede hacer
la propaganda del condón
él parece que quiere que todo
el mundo se muera de sida.
El curita con el sermón, sexo,
el manso culo en la televisión
pero el curita con las palabras al cierre
el curita hablando del amor a Jesús
pero cuando torturan y matan
se queda callado
puesto que los que mataron
eran comunistas anticristianos
puesto que a quienes torturaron
tenían vacías de armas las manos.
Y con toda esa tortura en su canal
los bolsillos se llenaron
¿se acuerdan?
Ellos eran los patriotas
¿se acuerdan?"
Luego en la canción: "Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos", González señaló "ahora más que nunca Latinoamérica es un pueblucho al sur de Estados Unidos" y volvió a improvisar, soltó el siguiente discurso en contra de la guerra refiriéndose a la guerra terrorista que los gringos estaban a punto de desencadenar contra Iraq, con el propósito encubierto de apoderarse de su petróleo. Al mismo tiempo, criticó con dureza a los gobernantes de nuestro continente que acatan sin reparos la voz del amo (Léase Tony Saca):
"El ejército de EE.UU. dice que hay que
ir a la guerra
Y toda Latinoamérica le chupa el
miembro.
Y está dispuesto a avalar esta matanza.
Para que luego los mismos yanquis
Nos vendan el petróleo a precios de alza.
George Bush dice que hay que ir a matar
a los árabes
Pues tienen las reservas de petróleo más
grandes
Y él las necesita porque él,
precisamente, es un texano
Millonario y dueño de una petrolera.
Y Latinoamérica dice que sí,
Vamos a la guerra, vamos a la guerra
Que barran las fronteras, que sí
Asesinen a niños y mujeres, que sí.
El periódico está feliz, la tele está feliz,
El noticiario está feliz, todos ellos están felices.
Van a tener las noticias de la masacre en directo.
Van a vender diarios y noticias con los bombardeos.
Y se pondrán del lado del más fuerte
Como lo hicieron en aquellos años de
la dictadura.
El periódico dice que es muy patriota,
Pero les entregan todo a los gringos
Que nos ven las pelotas.
Latinoamérica es un país al sur
de EE.UU.
Yo quiero al hermano argentino.
Yo amo al boliviano. Yo adoro
al peruano.
Y si alguien tiene un problema con eso,
Bien puede lamerme el ano."
Al final del concierto Los Prisioneros arrasaron con la antorcha de plata, antorcha de oro y la Gaviota, y terminaron doblándole la mano al Canal 13 y domando completamente al monstruo. No había ninguna duda de que en ese momento estaban en su punto más alto.

Luego llenaron nuevamente el Estadio Nacional con 70,000 personas en un concierto denominado: Los Prisioneros liberan talento, que era para recaudar fondos para las escuelas de rock, y en el que Los Prisioneros tocaron un par de canciones acompañados de la orquesta sinfónica Juvenil de Chile. En este concierto volvieron a soltar sus acostumbradas frases contra la guerra y los políticos de derecha.
Luego de ese concierto Los prisioneros se metieron al estudio de grabación a preparar lo que sería su nuevo disco de canciones inéditas, el cual salía 13 años después del disco Corazones. El disco salió a la venta a principios de Junio y llevó por nombre “Los Prisioneros”. Los Prisioneros estaba formado por 10 canciones nuevas en las cuales lanzaban criticas contra la Ultra derecha, la discriminación, la xenofobia, la violencia, el desempleo y tantos otros problemas que atañen a Latinoamérica hoy en día.
Hicieron giras de promoción en Chile y el extranjero, tocando en Colombia, Perú y Ecuador.
En 14 de Septiembre de 2003 (hace justamente 3 años), cuando parecía que el grupo iba a lograr su consolidación en el extranjero, ocurrió lo que nadie pensó que podía pasar: Claudio Narea volvía a anunciar su retiro del grupo tal y como ocurrió 13 años antes, debido a problemas personales con González. El grupo anunció que el 21 de Septiembre darían su último concierto con Claudio, y después Los prisioneros seguirían con González y Tapia. El 21 de Septiembre el guitarrista actuó por última vez con Los Prisioneros ante 130 mil personas, en La Pampilla. “Pa, pa, pa” será recordada como la última canción que la formación original de Los Prisioneros interpretó junto a Claudio Narea. Y también la que lo hizo llorar. Al momento en que el guitarrista terminó de tocar esa canción, levantó su brazo derecho para saludar a la multitud que coreaba su nombre, dijo gracias, y soltó un par de lágrimas. Este nuevo quiebre puso punto final a la racha de éxitos que había cosechado el trío desde que se juntaron nuevamente en el 2001. Al final del concierto de La Pampilla, Claudio entregó una extensa carta a la web master de una pagina web sobre el grupo, en dicha carta Claudio explicaba las razones de su salida, diciendo lo siguiente:
"A los medios de comunicación y a los seguidores de Los Prisioneros:
Me veo obligado a redactar este comunicado tras una semana de especulaciones sobre mi salida del grupo Los Prisioneros. Anoche, en La Pampilla, ofrecí mi último concierto junto a la banda. Creo que ya no hay razón para guardar silencio sobre las razones de mi partida.
No quiero dejar a cargo de mis ex-compañeros la versión oficial sobre estos hechos. Tampoco que mi silencio confirme tácitamente las livianas teorías que hoy atribuyen todo a simples diferencias musicales o a que ya hemos rentabilizado suficientemente nuestro reencuentro. Muy por el contrario: creo que tengo la misma autoridad de Jorge y Miguel para dar a conocer las circunstancias de mi salida y analizar el desarrollo del grupo durante los últimos dos años.
Es, creo, mi obligación moral desmentir el sinfín de versiones que circulan, mucho más cuando mi salida de Los Prisioneros no responde a una decisión voluntaria y personal, sino a que Jorge González me ha pedido que deje de tocar junto a la banda.
Este despido me fue comunicado el día 18 de agosto, en el marco de una reunión a la que fui convocado por Jorge y Miguel. Sin mediar diálogos ni discusiones, Jorge González me comunicó, simplemente, que "no queremos tocar más contigo". Me acusó de querer sobresalir y de comentar con amigos mis problemas al interior del grupo. Estaba especialmente molesto por una entrevista que concedí en junio al diario Las Últimas Noticias, a pesar de que se trató de una conversación sobre asuntos personales en la que no revelé ningún tipo de infidencia sobre la banda.
Nuestro manager, Carlos Fonseca, no participó de esta reunión.
Más tarde, Jorge y Miguel le comunicaron su decisión.
No he tenido más alternativa que acatar esta decisión unilateral, anclada en subjetividades. Hace mucho tiempo que vengo tocando con una herida en el corazón. Diría que los problemas al interior del grupo se arrastraban desde fines del 2002. Cuandoacepté formar parte de esta nueva etapa de Los Prisioneros, lo hice con la convicción de que retomaba mi lugar junto a mis antiguos y queridos compañeros, continuando así el trabajo musical que comenzáramos en nuestros tiempos escolares. Fue un primer año gratificante, en lo musical y lo personal. No fue sino hasta el trabajo para nuestro discoque aparecieron las dificultades.
Ya en la etapa de preproducción le manifesté a Jorge mi preocupación por composiciones que me parecían sin la calidad que yo recordaba en él. Le solicité más plazo para poder trabajar yo también mis propias canciones. Pero él no lo consideró necesario.
Aunque me aseguró que el disco saldría "cuando todos estemos conformes", yo la sentí -y la sigo sintiendo- como una edición apresurada. No puedo sentir entusiasmo por un disco que desarrolló un estilo que no me identifica a mí ni, creo, al espíritu original del grupo.
Intolerante con las críticas hacia su trabajo, Jorge tomó mis comentarios como un ataque personal. Nunca consideró mi genuino interés por hacer de este disco el mejor de nuestra carrera. Es cierto que el tiempo ha ido ampliando nuestras diferencias musicales, pero precisamente éstas podrían haber potenciado un trabajo de elevada colaboración al interior de la banda. Pero Jorge optó por una actitud intransigente y excluyente. Me decía: "La gente espera que yo haga las canciones y cante, y que tú toques la guitarra". Al lado de un cantante soberbio y de un baterista que jamás lo ha cuestionado, me fui quedando solo al interior de este trío.
La lógica autoritaria de Jorge era algo que me acomodaba en mis inicios, pero con el tiempo se hizo insostenible, en la medida que yo fui acumulando experiencias y me sentí con más seguridad para opinar en materias artísticas. Hoy me siento profundamente decepcionado de mis compañeros, los cuales han preferido dejarme de lado antes que resolver nuestras diferencias. Durante este proceso de tensión creciente, pensé en un momento retirarme.
Efectivamente, lo comenté con un par de amigos (algo completamente normal en
cualquier trabajador). Pero, finalmente, decidí que no sería yo quien rompiera esta unidad y esperé durante meses una conversación conciliadora para la cual ya es demasiado tarde.
La de anoche ha sido mi última presentación como integrante de Los Prisioneros. Les aseguro que no habrá nunca más conciertos del trío original ni colaboraciones entre nosotros. Es Jorge González quien ha tomado la decisión de sacarme del grupo y no me interesa retomar el trabajo con una persona que viene basando su liderazgo en la total ausencia de diálogo y en el mal trato hacia su equipo.
Es muy triste terminar así con una banda tan querida, pero no hay más opción. Pese a todo, no puedo negar mi legítima admiración y orgullo por lo que pudimos desarrollar juntos. Sigo creyendo que, junto a Jorge y Miguel, realizamos un valioso trabajo que no hubiese sido posible sin su talento y compromiso. Agradezco el enorme cariño que me ha entregado el público durante todo estos años, y lamento la tristeza causada a todos nuestros fans por nuestra separación.
Confío en que apreciarán y respetarán la total franqueza por la que he optado al escribir estas líneas."
Claudio Narea, guitarrista.
Santiago, 22 de septiembre del 2003
La salida obligada de Claudio Naréa del grupo, gereró una marcada división entre los fanáticos del grupo que apoyaban a Claudio y los que apoyaban a Jorge. La verdad ese acontecimiento causo malestar y desencanto entre la mayor parte de los seguidores, que a pesar de saber que el grupo seguiría adelante, sabían que sin Claudio ya nada sería igual...
En ese momento se dió un punto de inflexión, el cual marcaba el comienzo de una nueva etapa para Los Prisioneros, ahora nuevamente sin Claudio.
Esta historia continuará...